
Hace unos meses, allá cuando pegaba la calor, cantaba la calandria y responía el ruiseñor (sí, he tenido que leerme algunos versos esta tarde), vi un trailer en internet de una película de Cameron Diaz. "¡Vaya!" Me dije a mi mismo. "Si esta señorita ha vuelto después de su fantástica Los Ángeles de Charlie: Al límite" (aunque tengo que reconocer que Drew Barrymore lo hacía mejor). Vi el trailer, y me quedé alucinado. No porque esta mujer tenga los pómulos en la frente, sino porque, según las primeras imágenes, esta película iba a prometer bastante.
Meses después, cuando el calor había muerto y un cazador se había cargado a la puñetera calandria y al jodido ruiseñor, volví a ver el trailer y me volvió a gustar. Esta vez mucho más. Tanto que empecé a documentarme sobre la película. Encontré un montón de cosas sobre ella... Bueno vale, solo encontré el trailer en español y porque esa seman
a la iban a estrenar aquí en España, pero algo es algo, ¿no?
Dejando a un lado que el trailer utilizó la banda sonora original de SAW, que nos gastamos 94,50€ en el presupuesto total de las entradas, que la pava de la taquillera nos dio las entradas para la sesión de las 17:40 (cuando eran las 17:50) y que ciertos personajes no se callaban durante la proyección... la película estaba de puñetera madre. Bueno, un poco menos, que me costó entenderla. Es que a ver, tu entras a ver una película ambientada en los años 70 y te empiezan a contar la historia de una humilde familia que un día recibe la visita de un hombre que les ofrece pulsar un botón a cambio de dos cosas: un millón de dólares y que alguien, en alguna parte del mundo que no conocen, muera.
Hasta ahí dices, coño, yo pulsaría, pero tal y como avanza la película es para pensárselo, ¿eh? Te crea tal cargo de conciencia lo que quieren hacer los tipos raros con los humanos, que cederías todo el dinero del mundo con tal de no pulsar el puñetero botón que estuvo persiguiendo a Cameron Diaz y a su marido toda la película. Que si extraterrestres, que si empleados que sangran por la nariz, que si puertas de agua que te trasladan a tu casa, que si casas inundadas por esas puertas de agua, que si pies deformes...
Así, tal cual lo leeis, parece que la película no me gustó nada y es una mierda, pero tiene sus momentos de angustia, de terror y de susto. Hay tal susto en una escena que casi taladro el asiento con la espalda y me presento con la butaca y media pared en la calle del bote que pegué. A lo mejor no fue tan exagerado, pero yo me asusté mucho.
Eso sí, la película fue un continua desesperación debido a la Tensión Sexual No Resuelta (TSNR) que purulaba por la película. ¡La mujer y el hombre jamás se daban un beso! No hablo de la pareja que se estaba dando el lote delante nuestra, no. Hablo de Cameron Diaz y el marido.
Solo en la última escena se dieron un beso, pero fue corto y sin lengua. Eso no se puede dejar para el final porque ocurren cosas como las que ocurrieron: unos amigos y yo nos pusimos a aplaudir muy emocionados cuando se dieron el aclamado pico. Sí, solo nostros, ante las avergonzadas miradas del resto de videntes.
¿Qué por qué la besó en la última escena? Pues porque el marido mata a Cameron Diaz para salvar a su hijo de una ceguera y una sordera eternas. Lo sé, os he contado el final, pero no merece la pena gastarse dinero en la entrada de esta película. Ya sabéis que aquí, pocas se merecen el derecho de no ser destripadas.
Meses después, cuando el calor había muerto y un cazador se había cargado a la puñetera calandria y al jodido ruiseñor, volví a ver el trailer y me volvió a gustar. Esta vez mucho más. Tanto que empecé a documentarme sobre la película. Encontré un montón de cosas sobre ella... Bueno vale, solo encontré el trailer en español y porque esa seman
a la iban a estrenar aquí en España, pero algo es algo, ¿no?Dejando a un lado que el trailer utilizó la banda sonora original de SAW, que nos gastamos 94,50€ en el presupuesto total de las entradas, que la pava de la taquillera nos dio las entradas para la sesión de las 17:40 (cuando eran las 17:50) y que ciertos personajes no se callaban durante la proyección... la película estaba de puñetera madre. Bueno, un poco menos, que me costó entenderla. Es que a ver, tu entras a ver una película ambientada en los años 70 y te empiezan a contar la historia de una humilde familia que un día recibe la visita de un hombre que les ofrece pulsar un botón a cambio de dos cosas: un millón de dólares y que alguien, en alguna parte del mundo que no conocen, muera.
Hasta ahí dices, coño, yo pulsaría, pero tal y como avanza la película es para pensárselo, ¿eh? Te crea tal cargo de conciencia lo que quieren hacer los tipos raros con los humanos, que cederías todo el dinero del mundo con tal de no pulsar el puñetero botón que estuvo persiguiendo a Cameron Diaz y a su marido toda la película. Que si extraterrestres, que si empleados que sangran por la nariz, que si puertas de agua que te trasladan a tu casa, que si casas inundadas por esas puertas de agua, que si pies deformes...
Así, tal cual lo leeis, parece que la película no me gustó nada y es una mierda, pero tiene sus momentos de angustia, de terror y de susto. Hay tal susto en una escena que casi taladro el asiento con la espalda y me presento con la butaca y media pared en la calle del bote que pegué. A lo mejor no fue tan exagerado, pero yo me asusté mucho.Eso sí, la película fue un continua desesperación debido a la Tensión Sexual No Resuelta (TSNR) que purulaba por la película. ¡La mujer y el hombre jamás se daban un beso! No hablo de la pareja que se estaba dando el lote delante nuestra, no. Hablo de Cameron Diaz y el marido.
Solo en la última escena se dieron un beso, pero fue corto y sin lengua. Eso no se puede dejar para el final porque ocurren cosas como las que ocurrieron: unos amigos y yo nos pusimos a aplaudir muy emocionados cuando se dieron el aclamado pico. Sí, solo nostros, ante las avergonzadas miradas del resto de videntes.
¿Qué por qué la besó en la última escena? Pues porque el marido mata a Cameron Diaz para salvar a su hijo de una ceguera y una sordera eternas. Lo sé, os he contado el final, pero no merece la pena gastarse dinero en la entrada de esta película. Ya sabéis que aquí, pocas se merecen el derecho de no ser destripadas.











