miércoles, 8 de abril de 2009

Diario de una paranoica enamorada


Capítulo 6:

¿Qué hay mejor que pasar un sábado noche en un taxi con el hombre de tus sueños, su novia semiinconsciente y restos de vómito y babas por todo el cuerpo?

Eso era en lo único que podía pensar en los veinte minutos que llevaba allí. Nadie había dicho ni una palabra y lo único que se oían eran los comentarios del taxista que intentaba romper el hielo y el susurro de la radio. Estaba tan desconcertada por la rapidez con la que se habían ido sucediendo los hechos que ni siquiera me molesté en preguntarme si aquel sería el único taxista que no escuchaba la COPE…
Por fin llegamos a un adosado, donde al parecer residía la “Pareja Martín-Víbora”. Paga Ángel y entramos a Vomitator hasta el salón. Desde allí Ángel se encarga de llevarla al dormitorio, luego sale y se tira al sofá, apoyado en uno de los brazos, al parecer, pensativo. Yo no sé muy bien que hacer, es un momento bastante tenso y preferiría estar en mi casa tumbada, viendo la tele o cebándome a helando imaginando lo que podría haber pasado en la fiesta…
- Tranquilo, mañana estará ya bien…si te preocupa que haya hecho el ridículo, yo la saqué pronto de allí… - más que por animarlo lo dije porque recordara que yo seguía allí.

Por un momento creí que no me había oído, porque no movió ni un músculo. Pero lentamente me miró, y en sus ojos vi lágrimas que se esforzaban por no salir.
- Mejor me voy, debes estar cansado y… - ni siquiera me esforcé por terminar la frase, sólo quería salir de allí.
- Por favor, no te vayas…
En sus ojos veía que yo no era la persona indicada, pero no quería quedarse solo. Algo bastante más importante que una borrachera ocupaba su cabecita. Mi lado solidario volvió a vencer la batalla y me senté a su lado. No dije nada, simplemente le cogí la mano. A mí eso me funcionaba en mis múltiples momentos de bajón. Eso y el helado… pero no me imaginaba a Ángel hinchándose a chocolate para olvidar.

No sé cuanto tiempo pasó, ni cuanto rato permanecimos estáticos… pero espero que no fuera mucho porque mi mano empezó a sudar como si de ello dependiera mi vida, quizá por eso Ángel soltó mi mano y me miró. Seguía con los ojos brillantes y parecía a punto de llorar.
- He… he… discutido con mi novia. Por eso se ha emborrachado, por eso ha montado una escenita. No se qué hacer, estoy confuso. Creo que me estoy dando cuenta de que ella no es la persona que necesito. Creo – y se acercó más a mí – que – y se acercó un poco más – me estoy pillando por otra persona.
- ¿Por qué me cuentas esto? - ¡Oh dios mío! ¡Oh dios mío! ¡Oh dios mío!
- No lo sé…necesito hablar con alguien. Llevo ya un tiempo así, mi novia… no te equivoques conmigo, la quiero, pero… todo a cambiado desde hace unas semanas. Me siento un cabrón por todo esto.
- No eres un cabrón, esas cosas pasan – lo que no me podía creer es que eso me pasara a mi – no tienes más que dejarte llevar...
- Puede que tengas razón, pero de momento, será nuestro secreto…
- Nuestro secreto…
- Quizá tú puedas ayudarme… quizá seas la única que pueda ayudarme –siguió diciendo
- ¿Yo?
- Sí, podrías hablar con Patricia..
- ¿Para qué?
- Bueno, ella es, ya sabes… “la otra”
- ¡PERO QUÉ CABRÓN!
- ¿Qué has dicho?
- Nada, nada...
Después de prometerle que le ayudaría con Patricia salí de su casa…porque el desgraciado ni siquiera me llevó en coche… ¿Debería comprar una lata de gasolina y un mechero y quemarle la casa?
Capítulo 7:

¡Enano traidor! ¡Puto egocéntrico! ¡Le va a traer cafés quien yo le diga! ¿Pero como ha podido hacer algo así? Tenía que pensar un plan, algo tan maléfico que no podía formarlo hoy, hoy tocaba hincharme a chocolate y amanecer con el sonido de una peli romántica... Mañana ya sufriría deborarubias ese...
Me despierto con restos de chocolate en la cara. Me miro al espejo y una ojerosa, despeinada y paliducha yo me devuelve la mirada. ¡Qué erótico! …y que Ángel Martín no se tire a mis pies... ¿Será mi desodorante? En fin…

Llego a la ofi, después de un largo paseo bajo la lluvia y comienzo a pensar como mejorar mi suerte. Pero una visión destruye mis pensamientos como si de telas de araña se trataran. Ese algo es Ángel, sin duda, que a cámara lenta se quita el agua del pelo, cual actor porno, y sacude su melena (por decirlo de alguna manera) de un lado a otro…erótica y lentamente, recreándose en sus movimientos. ¡Es un dios del sexo! Pero es un dios del sexo perverso… Tenía que pensar en algo…

7 comentarios:

  1. Aggg que cabrón ¬¬ Ya le vale eh, menuda chafada que se ha llevado la tía 8-) XDDDDDD

    Ahora toca vengarse, muahahaha XD. ¿Este fic tiene sangre? Así por saber XDDDD.

    Pon más prontito, que este muy entretenido ^^

    Bicos!!

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  2. Jaja, muy buen capítulo, ahora me pregunto si el siguiente estará a la altura

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  3. Mmm... estoy blanca XDDD en serio, estoy en blanco xD

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  4. Es un dios del sexo (L)

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  5. "pero no me imaginaba a Ángel hinchándose a chocolate para olvidar."

    Jojojojo, me lo imagino en un sillón blanco de IKEA hinchandose a helado de Cart d' Or de chocolate con trocitos de chocolate. Que ricoo, jo, quiero chocolate xD

    "¡Es un dios del sexo! Pero es un dios del sexo perverso…"
    ¿Dios del sexo? Angel en este fanfic está supervalorado. Me lo imagino con capa y con un rizo en la frente

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  6. Ángel es un dios del sexo y punto.

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  7. jajajaja... me encanta lo de... ¿Será mi desodorante? como me parti la primera vez que lo vii... xD
    ahora toca dar un giro inesperado no? jejeje...
    sube mas!! sube mass...
    genial como siempre! ^^)!

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