
Capítulo 7 (Parte 2):
Como os contaba, Ángel había empezado a bailar de una forma muy sensual…mientras se quitaba la camisa lentamente y un elefante rosa pasaba volando a su lado... ¡Espera! Esto no es muy real, ¿no?
Despierto sobresaltada en una casa extraña, un desconocido me está dando la mano… me quito las legañas con la mano libre y descubro que es Ángel. ¿Todo era un sueño? Espera… ¿Desde cuándo? Bueno… ¿Y a quien le importa? Estoy en casa de Ángel, en SU sillón, cogida de SU mano, disfrutaré este momento. ¡Oh, míralo que mono como duerme!
A la media hora me empiezo a cansar de que no se despierte, así que empiezo a hacer patéticos ruidillos. Pero nada, tiene un sueño muy profundo. Pruebo pegándole una pequeña patada… No hay manera. ¿Y si está muerto? Me rindo, me levanto y sin soltar su mano lo zarandeo levemente. “¡Ángel, Ángel despierta!” Por fin se decide a abrir los ojos, aunque no con mucha energía que se diga. De repente recuerda cómo se llama, quién soy yo y qué hago aquí y se levanta de un respingo.
- Oh, me he quedado dormido… ¡Lo siento! ¡Siento haberte causado tantas molestias!
- No hay tiempo para eso, yo también me he dormido. ¡Es tarde!
- ¿Qué? ¡Oh, madre mía!
En ese momento los planetas se alinean, alguna galaxia muere en algún confín del universo y ambos nos damos cuenta de que seguimos de la mano. ¿Y ahora qué? Por “suerte”, y tan oportuna como de costumbre, aparece Víbora1, que al parecer se ha despertado con el tumulto de mis gritos. No sé quien de los dos suelta antes la mano del otro pero los tres nos quedamos mirando como tontos. Ángel es el primero en reaccionar, se lleva a la antes conocida como Vomitator a la habitación y sale al momento con el abrigo.
- ¡Vamos! Hay que ir a trabajar.
- ¿Y Víbo..., quiero decir, tu novia?
- Bastante tiene ya con la resaca que lleva, hoy no irá a trabajar. Me lleva en su coche directamente a la redacción.
Como os contaba, Ángel había empezado a bailar de una forma muy sensual…mientras se quitaba la camisa lentamente y un elefante rosa pasaba volando a su lado... ¡Espera! Esto no es muy real, ¿no?
Despierto sobresaltada en una casa extraña, un desconocido me está dando la mano… me quito las legañas con la mano libre y descubro que es Ángel. ¿Todo era un sueño? Espera… ¿Desde cuándo? Bueno… ¿Y a quien le importa? Estoy en casa de Ángel, en SU sillón, cogida de SU mano, disfrutaré este momento. ¡Oh, míralo que mono como duerme!
A la media hora me empiezo a cansar de que no se despierte, así que empiezo a hacer patéticos ruidillos. Pero nada, tiene un sueño muy profundo. Pruebo pegándole una pequeña patada… No hay manera. ¿Y si está muerto? Me rindo, me levanto y sin soltar su mano lo zarandeo levemente. “¡Ángel, Ángel despierta!” Por fin se decide a abrir los ojos, aunque no con mucha energía que se diga. De repente recuerda cómo se llama, quién soy yo y qué hago aquí y se levanta de un respingo.
- Oh, me he quedado dormido… ¡Lo siento! ¡Siento haberte causado tantas molestias!
- No hay tiempo para eso, yo también me he dormido. ¡Es tarde!
- ¿Qué? ¡Oh, madre mía!
En ese momento los planetas se alinean, alguna galaxia muere en algún confín del universo y ambos nos damos cuenta de que seguimos de la mano. ¿Y ahora qué? Por “suerte”, y tan oportuna como de costumbre, aparece Víbora1, que al parecer se ha despertado con el tumulto de mis gritos. No sé quien de los dos suelta antes la mano del otro pero los tres nos quedamos mirando como tontos. Ángel es el primero en reaccionar, se lleva a la antes conocida como Vomitator a la habitación y sale al momento con el abrigo.
- ¡Vamos! Hay que ir a trabajar.
- ¿Y Víbo..., quiero decir, tu novia?
- Bastante tiene ya con la resaca que lleva, hoy no irá a trabajar. Me lleva en su coche directamente a la redacción.
Por el trayecto ni nos hablamos ni nos miramos. En la radio vuelve a sonar Fito. “Sabes, quisiera darte siempre un poco más de lo que te pido. Sabes que soñaré, sino estás, que me despierto contigo...”
En la redacción el día transcurre con normalidad, ni siquiera ha venido a pedirme su café matutino. Pero yo me lo he tomado por él, ese y cinco más. Tengo las pupilas como sandías y no puedo parar de mover las manos, pero así por lo menos no tengo que pensar. Me dedico a practicar mis juegos de magia. Después de comer me acerco, por primera vez como público, al plató de Sé lo que hicisteis… El programa ya ha empezado y Ángel está hablando de algún importante suceso de algún conocido programa del corazón. Noto como me lanza miradas fugaces. ¿Qué significan? ¿Quiere que esté allí? ¿Se siente incomodo? Igual simplemente es bizco. Termina su sección y me hace un gesto para que lo siga. El pasillo está lleno de gente, me pasa un brazo por la cintura y me acerca a él.
- A las 6 en el bar de la otra vez. No puedes fallar.
Y se va. Y me deja más caliente que el pico de una plancha.
Son las 6 y estoy sentada en la mesa de la otra vez. Él acaba de llegar, pero aun no me ha visto. No pienso hacerle señas, siempre que lo hago acaba enterándose todo el mundo menos el que tiene que enterarse, así que lo dejo buscarme, es más divertido. Cuando al fin me encuentra se sienta a mi lado y me coge la mano.
- Gracias por todo, de verdad.
- No es nada…
- Sí que lo es, por lo menos para mí. Ayer hiciste muchas cosas que no tendrías por qué haber hecho y siento que mereces una explicación.
- No hace falta… - o no, ¡Es un Déjà vie! Ahora me dirá que le gusta Vívora2.
- Tengo que hacerlo o seguiré sintiéndome mal. Mira, últimamente mi novia y yo no estamos en nuestro mejor momento, tenemos muchas discusiones. Normalmente lo solucionamos enseguida pero ayer fue diferente. Tuvimos una discusión muy grande y no supimos como pararla. Por eso ella se puso a… beber – se veía que le estaba haciendo un gran esfuerzo contarme todo aquello, sabía a ciencia cierta que Ángel era muy receloso de sus asuntos – por eso, ella se puso así y yo no supe reaccionar. Tu compañía me ayudó mucho. Gracias de nuevo.
¿Así que tiene problemas con Víbora1, eh? Y mi compañía le ayuda, ¿no? Vaya, vaya… alguien está escalando posiciones…
- Eres una gran amiga.
¿Cómoooooooooo? ¿Una amiga? ¿Eso es todo? ¿Se acuerda bien de todo lo que hice por él? Qué tuve que sujetar a su novia mientras potaba por favor… eso no es de amiga. ¡Quiero favores sexuales!
Después de agradecérmelo una vez más y comentarme que aquello no se lo había contado a nadie y prefería que siguiera siendo así se fue. Tal y como vino se esfumó. Y yo volví a quedarme sola, murmurando barbaridades por lo bajo. ¡Estúpido enano!
Capítulo 8:
En la redacción el día transcurre con normalidad, ni siquiera ha venido a pedirme su café matutino. Pero yo me lo he tomado por él, ese y cinco más. Tengo las pupilas como sandías y no puedo parar de mover las manos, pero así por lo menos no tengo que pensar. Me dedico a practicar mis juegos de magia. Después de comer me acerco, por primera vez como público, al plató de Sé lo que hicisteis… El programa ya ha empezado y Ángel está hablando de algún importante suceso de algún conocido programa del corazón. Noto como me lanza miradas fugaces. ¿Qué significan? ¿Quiere que esté allí? ¿Se siente incomodo? Igual simplemente es bizco. Termina su sección y me hace un gesto para que lo siga. El pasillo está lleno de gente, me pasa un brazo por la cintura y me acerca a él.
- A las 6 en el bar de la otra vez. No puedes fallar.
Y se va. Y me deja más caliente que el pico de una plancha.
Son las 6 y estoy sentada en la mesa de la otra vez. Él acaba de llegar, pero aun no me ha visto. No pienso hacerle señas, siempre que lo hago acaba enterándose todo el mundo menos el que tiene que enterarse, así que lo dejo buscarme, es más divertido. Cuando al fin me encuentra se sienta a mi lado y me coge la mano.
- Gracias por todo, de verdad.
- No es nada…
- Sí que lo es, por lo menos para mí. Ayer hiciste muchas cosas que no tendrías por qué haber hecho y siento que mereces una explicación.
- No hace falta… - o no, ¡Es un Déjà vie! Ahora me dirá que le gusta Vívora2.
- Tengo que hacerlo o seguiré sintiéndome mal. Mira, últimamente mi novia y yo no estamos en nuestro mejor momento, tenemos muchas discusiones. Normalmente lo solucionamos enseguida pero ayer fue diferente. Tuvimos una discusión muy grande y no supimos como pararla. Por eso ella se puso a… beber – se veía que le estaba haciendo un gran esfuerzo contarme todo aquello, sabía a ciencia cierta que Ángel era muy receloso de sus asuntos – por eso, ella se puso así y yo no supe reaccionar. Tu compañía me ayudó mucho. Gracias de nuevo.
¿Así que tiene problemas con Víbora1, eh? Y mi compañía le ayuda, ¿no? Vaya, vaya… alguien está escalando posiciones…
- Eres una gran amiga.
¿Cómoooooooooo? ¿Una amiga? ¿Eso es todo? ¿Se acuerda bien de todo lo que hice por él? Qué tuve que sujetar a su novia mientras potaba por favor… eso no es de amiga. ¡Quiero favores sexuales!
Después de agradecérmelo una vez más y comentarme que aquello no se lo había contado a nadie y prefería que siguiera siendo así se fue. Tal y como vino se esfumó. Y yo volví a quedarme sola, murmurando barbaridades por lo bajo. ¡Estúpido enano!
Capítulo 8:
Ángel me ha clavado una espada en el corazón, y no contento con eso me ha rellenado la herida con sal y alcohol. ¿Tengo alguna posibilidad ahora? Quizá es que no me conozca lo suficiente, sólo hace 3 semanas que trabajo con él, y siempre que hemos hablado ha sido por pura casualidad: cafés, desmayos, novias borrachas…
Ese pensamiento me animó, cuando me conociera mejor su actitud hacia mí cambiaría, eso seguro, lo que era complicado es que cambiara a mejor. Bueno, años y años drogándome la cabeza con películas de Disney me decían que él se daría cuenta de que me ama y vendría a mí… pero mi experiencia en el mundo real me aconsejaba que le ayudase ligeramente a ello. Así que sólo tenía que acabar con su relación y demostrarle que una morena de metro setenta es mucho mejor que una rubia de metro ochenta. Fácil, sencillo y para toda la familia. ¡Esto es la guerra!
Como gran amiga de Ángel ya no hace falta que venga a pedirme el café así que voy yo. Lo pillo levantado. - Ahora iba yo a por uno… - dice riendo. Con cuidado de no derramar más cafés sobre la gente lo acerco a mí hasta que su ombligo roza con el mío. Me permito un segundo de disfrute y luego le pregunto al oído: - ¿Qué tal va todo? Me hace un gesto con el que percibo que las cosas siguen tan mal como antes o quizá peor. Le toco la espalda en señal de que estoy a su lado y el me lo agradece con una tímida sonrisa.
¿Será mío algún día?
Mu guay xD Sigues tan paranoica de los huevos como siempre.
ResponderEliminarMe gusta el detallico de: siempre que hemos hablado ha sido por pura casualidad: cafés, desmayos, novias borrachas… loooool
Joo me he perdido muchos capítulos xD
ResponderEliminarjajaaj y lo del pico de la plancha me ha hecho mucha gracia xDDD
¿Sólo amigos? ¿Pero que clase de hombre es Ángel? Vaya hombre, con lo feliz que seriais en una masión con mil hijos sin Vivora 1, ni Vivora 2.
ResponderEliminarLe podrías atizar con tu famoso pico caliente de la plancha. ¡Oh! ¡Un elefante rosa! ¿Harás el spin-off de él? Porfa, porfa, porfaa!
Diario de una elefante rosa
¡Sí!
Gominola!! ^^ xDD
ResponderEliminarque conste que yo no comento pero los leo todos^^
ResponderEliminarya que avisais es lo minimo que puedo hacer xD
muy bueno =D
¬¬... odio a Fito & Fitipaldiss...
ResponderEliminarperoo en fin... 2 grandes capítuloss!
solo amigoss?? solo amigoss?? gran amigaaa?? estúpido enano!
"Bueno, años y años drogándome la cabeza con películas de Disney me decían que él se daría cuenta de que me ama y vendría a mí…" eee... nop.
¿Será mío algún día? quieres que respondaa a esa preguntaa?? xD
quiero mááásss!!
¿¿Y el coche amarillo??
ResponderEliminarjajaja