miércoles, 23 de junio de 2010

Abierto por descansado


Música celestial propia de las películas de Hollywood, pájaros cantando y piando mientras sobrevuelan el cielo, rayos de Sol comienzan a entrar con agresividad por las rendijas de las persianas, la jodida alarma del móvil inicia su sesión discotequera... ¡No quiero levantarme!

Música de película, pájaros cantando y piando, rayos de Sol, alarma del móvil... ¡No quiero levantarme! Música, pájaros, luz, alarma... ¡No quiero levantarme! Y así durante un mes en el que dejé el blog más abandonado que un abuelillo en las gasolineras. Y no sé si fue mejor el remedio que la enfermedad porque me dediqué exclusivamente a los exámenes finales que cada día que pasaba se iban haciendo más y más interminables.

Y ahora he vuelto. Os preguntaréis, con toda seguridad, si me he rebelado contra los estudios y he mandado todo a freír rábanos o si unos ladrones han entrado en el instituto y por eso no tengo otra cosa mejor que hacer que contarlo. ¡Pues no! Os equivocáis (¿de verdad habíais pensado eso o es que queríais seguirme el rollo?), he vuelto porque he terminado la Educación Secundaria Obligatoria, me han dado las notas y me he graduado.

Sí, la moda que empezó en Bachillerato para pasar a la Universidad se ha ido extendiendo cual mantequilla por las tostadas y ha llegado hasta la guardería donde los criajos ya se gradúan porque van a pasar al colegio (que ya me dirás tú porque algunos se siguen meando en los pantalones). Al parecer, ahora cualquiera puede hacerse un birrete y una cinta y celebrar que ha pasado de curso. En mi caso, fue el lunes pasado. Tengo que admitir que me hubiese gustado que fuera como las películas americanas: al aire libre, miles de personas, un asesino que acaba matando a mucha gente... Pero bueno, me conformo con el gorrito que luego se tira al público para que lo recojan, aunque... eso también nos salió a la española porque clavaron picos a diestro y siniestro.

Pero fue algo muy emotivo. Nos graduamos aquellos chiquitos que hace 4 años estábamos más perdidos que el barco del arroz. Hemos vivido de todo en ese instituto y ahora nos ha tocado irnos, por la puerta grande como debe de ser. Fue un día muy completo, hasta jugamos al futbolín con algunos profesores. Fue el momento perfecto para vengarse de los profesores por todos aquellos negativos y suspensos que nos dieron... Vale, me habéis pillado, pero solo intentaba solidarizarme con algunos de mis compañeros porque está claro que yo nunca he tenido un negativo o he suspendido algo.

Venga, dejaré mis muestras de cariño a mi persona para más tarde, porque ahora os tengo que informar de que con el fin de curso, comienza el verano, mis vacaciones, mi descanso y la rehabilitación del blog después de una intoxicación de entradas. Entendedme, la vida de un escritor, como alguien me enseñó, siempre se ve corrompida por los altibajos. Pero ahora me he chutado un poco de cloro de piscina y estoy listo para otra temporada, ¿no habéis visto que cambio de diseño? Ya le tocaba al rinconcito algo más sencillo, serio y maduro. Que vale que me ría de todos, pero lo hago desde la más profunda seriedad y madurez. Y el azul, para recordar esos viejos tiempos en los que comencé y en los que el blog era más azul que la canción del tipejo ese del que nadie se acuerda.

También podéis visitar la pestañita de Sugerencias, por si queréis que hable de algo concreto. Y por lo demás, deciros que ya podéis hacer mucha publicidad, que esto ha vuelto a comenzar y no se lo puede perder nadie.